"Debería existir un límite de lágrimas.
Lo digo porque siempre que estoy triste, angustiada o desesperada, tengo el sentimiento todo el día, y hasta que lloro por más de una hora se fulmina ese sentimiento, aunque termino con los ojos chiquitos y rojos, y además con muchos mocos.
Ya sé mi rutina de llanto interminable, por lo menos lloro dos veces al mes y no tanto por dolencias físicas, sino por dolencias del alma, que desbordan un mar, un mar de lágrimas."
- Besos cósmicos. (via besoscosmicos)
"'Quiero ignorarte para que te des cuenta de mi existencia', susurró aquella tarde cuando las nubes rompían en lágrimas y se sumían en un crepúsculo escarlata que se tornaba gris. Me quedé en silencio como contemplando a la rosa más linda del jardín suicidándose al sacarse los pétalos uno por uno, quebrando así su duradera hermosura para entregársela a quien evidentemente no la merecía y que era tan efímero como su tristeza. 'Pero no, eso no funciona conmigo', agregó al instante y comenzó a secarse las lágrimas que la habían traicionado. 'Yo te quiero, aunque mi orgullo me persuada a lo contrario'. En su intento de calmarse esbozó un movimiento torpe que la delató confundida, de no saber si huir o refugiarse en un abrazo. Aun así, con esa inseguridad la tomé de la mano y la atraje hacia mi pecho con extrema delicadeza. La besé en la frente, y en silencio dejé que una tormenta se despertara de su improvisado descanso. Las gotas de lluvia colisionaban sobre ambos y, en medio de todo, sólo seguimos abrazándonos.

Parecía ser que moriríamos esa tarde; al mirar al suelo me di cuenta de que mi cariño aún no había muerto, y quise retenerlo para entregarle a ella lo que quedaba. La abracé más fuerte hasta que el mundo llegó a parecerme un estorbo. No he podido olvidar sus palabras ni su mirada triste que disimulaba con una sonrisa aunque las lágrimas no las retenía.

'Te quiero', le dije, y fue lo último que salió de mi boca hasta que la lluvia por fin terminó. Hasta entonces ya nos encontrábamos refugiados debajo de un techo solitario que pertenecía a un funesto edificio que antaño había albergado a la alegría antes de ser abandonado.

Desde entonces no he tenido casualidades más tristes y sentimentales. Cuando uno se acostumbra a ser ignorado, tiende a menospreciar al resto, y ese es el error, que no todos lo ignoran a uno, y a esas personas es a quienes más daño terminamos haciendo. Comprendí entonces que mi cariño se había vuelto ajeno a todos porque pensé que todos eran ajenos a mí. Al volver mi vista hacia el pasado pude entender que aun en medio de un caos que amenazaba con exterminarme podía encontrar personas que estarían dispuestas a salvarme. Esa tarde fijé un umbral entre el ayer y el mañana; el trayecto del hoy iba a ser decisivo para lo que pudiese ocurrir como consecuencia de lo que había hecho antes.

Aquel día, si mal no recuerdo, la despedí con un beso inocente en una de sus mejillas. No hablamos mucho. Terminamos empapados, con ganas de volver a vernos, y me prometí darle un giro a las cosas; ese día lloró de angustia, la próxima vez que nos veamos llorará de felicidad."
- Abstracta tangibilidad | Heber Snc Nur (via tormentadepensamientos)